Lo cierto es que no hay un única receta de guacamole, sino que existen muchísimas versiones de este platillo mexicano por excelencia. Eso sí, hay ciertas aspectos que no debes pasar nunca por alto si lo que quieres es preparar un guacamole perfecto.

Toda receta popular tiene que seguir unas reglas básicas para conseguir que salga perfecta o al menos que tenga la textura y el sabor de la original. Y el guacamole no va a ser menos.

Escoger bien los aguacates, una de las claves para conseguir un guacamole perfecto

Como sabemos, esta receta mexicana se compone básicamente de aguacate, y es ahí donde tenemos que prestar la mayor atención: elegir unos aguacates en su punto. ¿y cómo puedo saberlo? Pues sencillamente debes escoger aquellos que no estén ni demasiado verdes ni demasiado maduros, y eso se sabe primero tocándolos.

Debes notar que la piel aún está firme, es suave y tiene un color más oscuro. Además si los aprietas un poco, deben estar blandos, aunque tampoco excesivamente blandos, pues eso significaría que están pasados.

Además del aguacate, el guacamole tradicional se compone de cebolla fresca, limón, cilantro, chile o jalapeño y sal en grano. También se suele incluir tomate a dados para darle frescor, aunque no es la receta original.

Para prepararlo, primero tienes que machacar todos los ingredientes secos como la cebolla y el jalapeño o chile. Después de añade la sal en grano y también se tritura un poco. Otra de las claves es no triturar en exceso, sino lo suficiente como para vayan escapándose sabores. Seguidamente ya incluimos los aguacates que machacaremos poco a poco y tampoco en exceso, pues no buscamos un puré, sino conseguir diferentes texturas.

Para terminar incluimos otra pizca de cebolla, el cilantro picado, un chorro de limón exprimido y quienes opten por incluir tomate, este será el momento. Como el aguacate se oxida fácilmente, podremos evitarlo si colocamos encima del guacamole uno de los huesos del aguacate. ¡Listo!

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