Los padres primerizos lo pasan muy mal a la hora de empezar a cuidar a su bebé. 1 de cada 4 madres entran en depresión, muchos no saben como afrontar la llegada del infante ni tampoco cómo actuar las diferentes reacciones del pequeño. Y es que el cuidar de un bebé es un aprendizaje continuo, con el que hay que ir poco a poco.

Sus seis primeros meses de vida son vitales

Durante su primer mes de vida, el bebé entra en contacto con el mundo y acaba adaptándose al entorno que le rodea de forma instintiva; sus ojos se mueven en dirección a la luz, al oir un ruido fuerte estira los brazos… Y el llanto es su principal modo de comunicación, en los que comunica que tiene hambre, necesita que lo cambien o que no está cómodo en la cuna. Cogerlo en brazos al llorar no lo malcría, sino que estrecha un lazo con sus progenitores.

Llegado su segundo mes de vida es cuando comienza a sonreír ante los estímulos externos y empieza a chupar su pulgar, convirtiéndolo en un hábito. Además, empieza a hacer sus propios sonidos, para llamar la atención de sus padres. También requiere estímulos par parte de los padres, como los abrazos o los mismos, además de la presencia activa de los padres cerca de él.

En su tercer mes de vida comienza a mostrar más interés por todo lo que hay a su alrededor, girando la cabeza en dirección a los ruidos. Les gusta ver cosas en movimiento y objetos brillantes, empezando a balbucear. Es en esta etapa cuando el médico valora el nivel de desarrollo psicomotor del niño por el gesto de tocar la palma de la mano con un dedo. Con su cuarto mes es cuando comienza a controlar mejor su cuerpo, sabiendo sostenerse la cabeza, mirarse las manos o a sujetar objetos. Es común que se rían muy a menudo, además de tener mucho interés por la gente.  Es a esta edad cuando el niño ya puede empezar a usar sillas de paseo, para poder interactuar mejor con el entorno que le rodea en el exterior.

Teniendo ya cinco meses es cuando el bebé empezará a balbucear, porque le encantará escucharse. De hecho, algunos dicen que si un bebé sincroniza los balbuceos con los gestos, entonces hablará mejor. Empezará a llevarse cosas a la boca, su humor se verá influenciado por el que tenga la gente a su alrededor y es posible que se sientan muy indefensos, por lo que en todo momento buscará a sus padres para estar protegidos. El problema para muchos llega con el sexto mes, cuando aparecen los primeros dientes. Es el momento de comprar algún mordedor y, sobre todo, tener mucha paciencia con sus llantos porque aunque le duela mucho, es un proceso natural por el que han de pasar todos los bebés. A esta edad ya saben girar sobre si mismos, así que hay que tener mucho cuidado de dejarlos solos en un lugar donde se puedan caer por un borde.

Con siete meses el bebé ya aprende a estar sentado por si mismo, sin necesidad de un apoyo, además de saber usar sus manos con mayor libertad y tocar todo lo que hay a su alcance. Una edad estupenda para empezar a ejercitar sus capacidades con un gimnasio infantil y algunos libros de juegos con sonidos de animales o de vehículos. Y aunque no sabrá hablar, aprenderá a decir sílabas. Cuando cumpla los ocho meses te darás cuenta que empezará a tener miedo a los desconocidos. A pesar que durante toda su vida es algo que no le ha importado, es durante este tiempo cuando comienza a manifestar claramente sus sentimientos, por lo que es normal que llore si una persona desconocida lo coge o le hable.

A los nueve meses llega otro gran quebradero de cabeza para los padres: ¡el bebé empieza a gatear! Una etapa muy importante para un niño que ya sabe masticar por si solo e intenta hacer algunos movimientos por su cuenta, como hacer pinos a cuatro patas. Si no empieza a gatear, se le puede estimular con objetos que le llamen la atención, como su peluche favorito, aunque hay muchos que nunca gatean y directamente aprenden a caminar. Es al décimo mes cuando el bebé comienza a ponerse en pie solo, agarrándose a algún objeto. A algunos les cuesta más que a otros, por lo que hay que tener mucha paciencia. También llega otra fase que los padres odian: empiezan a hacer ruido con los objetos que tienen en las manos, desgarrar revistas… todo lo que sea hacer ruido les divertirá.

Aunque sepa gatear y ponerse en pie, esto no significa que aún sepa andar. No, a los once meses sabrá andar solo si está agarrado de las manos de un adulto o se apoyo en los muebles. Además, aprenderá a decir sus primeras palabras, como “dame”, “papá” o “no”. Ya cumpliendo sus primeros doce meses de vida es cuando comienza a descubrir el resto del mundo que le rodea. A esta edad si no gateaba es seguro que sabrá andar, no obstante, en el caso de haber gateado, es posible que tarde un poco más en aprender a caminar, porque no sentirá la necesidad de hacerlo para explorar el mundo.

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