Desde el descubrimiento del fuego, la luz se ha convertido en una herramienta indispensable para el ser humano. Durante los horarios diurnos contamos con la luz del sol, mientras que durante la noche dependemos de la energía generada por la electricidad.

¿Cuál es la mejor?

Al empezar a organizar las habitaciones de tu casa, no es de extrañar que comiences a hacerte preguntas como: ¿cuál es la mejor iluminación que le puedes dar a tu casa? Te compras lámparas de techo modernas, pero, ¿es esa la luz adecuada para tu dormitorio o es mejor para tu salón?

Así pues, se puede distinguir cuatro tipos de iluminación. La primera es la iluminación general, la cuál ilumina todo el ambiente y que permite hacer acciones básicas cuando ya no hay luz natural. Es la que siempre se ubica a mayor altura y permite una iluminación homogénea. Esta sería la perfecta para los pasillos y la entrada de un piso, así como la luz del techo de un salón.

La iluminación puntual se podría definir como un complemento de la luz general, dedicada a iluminar un sector en la que se realiza una actividad. En esta entrarían en juego las lámparas de pie o de mesita de noche. Por el contrario, la iluminación de ambiente genera una luz artificial que crea una atmósfera tranquila y calmada, pudiendo tener diferentes niveles de intensidad, según el fin para la que se use.

Por último estaría la iluminación decorativa, la que se utiliza para destacar un sector especial, como por ejemplo un cuadro, una vitrina llena de libros o de figuras de colección o la arquitectura de una edificación.

Claro que para elegir el mejor tipo de iluminación hay que tener en cuenta muchos factores, como la forma de la habitación, si la casa es exterior o interior, el tamaño de la estancia… Un trabajo que va a requerir mucho tiempo. Pero, cuando se ve el resultado final, bien mereció la pena el trabajo.

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