Aunque a alguno le gustaría evitarlo, llega un momento en la vida de toda persona que se mira al espejo y se da cuenta de que no es tan joven como era antes. Y que, por desgracia para muchos, es posible que precisen de la ayuda de una segunda persona para hacer algunas tareas cotidianas.

Hay formas de ser independiente

La cosa puede parecer estar mal para este tipo de personas. Sin embargo, hoy en día, existen muchos productos que ayudan a obtener independencia de estas personas, ya sean en el baño o en las cosas cotidianas del día a día. Y con el avance tecnológico, aún más.

Por ejemplo, si una persona está en una silla de ruedas, ¿significa eso que nunca podrá llegar a los armarios que hay en la pared de la cocina? No, porque se pueden adaptar para que las lejas se bajen o bien tener en su poder unas pinzas especiales con las que puede agarrar los productos que están lejos de su alcance.

Lo mismo sucede para las personas mayores. Algunas es posible que estén tan débiles que puedan necesitar de la intervención de un cuidador o familiar para algunas tareas de baño, pero, ¿por qué no darles un poco de independencia? ¿Miedo a que se caigan cuando se den una ducha?  Se puede conseguir unas sillas para ducha de calidad a un precio muy razonable para que puedan lavarse ellos mismos. ¿Qué se quiere dar un baño y hay miedo de que no pueda salir o se vaya a caer en la bañera? Para eso están las tablas para bañeras que le ayudan a entrar y salir.

Y así un sinfín de productos ortopédicos que han revolucionado la vida de millones de personas que sufren de alguna discapacidad u enfermedad con la que siempre han requerido que alguien les echase una mano.

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